…hay una plenitud masculina a la vuelta de la esquina, hay un ser humano pleno de verdad integrada; mitad dar, mitad recibir. Hay hombres de todos los colores, de todas las edades, de todos los orígenes, de todos los destinos…vagando por una tierra anhelante de sus hijas e hijos, de sus huellas inequívocas en la arena, de sus pasos firmes de identidad acabada. Hombres sentidos, sin lugar al cuestionamiento de otras personas en la búsqueda de la propia libertad, hombres en transición, hombres como nosotros…demoliendo viejos mitos. Hombres deconstrucción.
viernes, 26 de diciembre de 2008
el sagrado masculino
He comprendido que cuando la fuerza del hombre se encuentra distorsionada por las expectativas sociales de éxito narcicista, de dominación de la naturaleza, de los niños, de lo femenino, toda su vida se pone sin equilibrio. El lado macho puede ser utilizado como un proceso de amor, revirtiendo la trayectoria de violencia y destrucción. La tarea psicológica del hombre actual es lidiar con la fuerza masculina bruta, ubicada en los tres primeros chakras, sin bloquearla o rechazarla y tampoco dejarla tomar toda su conciencia. De esta forma será capaz de relacionarse por entero con los demás sin perder la sensibilidad. Creo que una característica marcante del nuevo modelo es la voluntad de compartir los sentimientos más íntimos, de abrirse a otros hombres, hacia la mujer, hacia los hijos, a la familia. Estoy dispuesto a compartir mis secretos, pues como ha dicho Jung, nuestros secretos son la causa de nuestras enfermedades. Mientras expongo mis flaquezas, espero que me vean como un ser humano, y se animen a contar sus historias y así empecemos a comprendernos unos a otros. El Guerrero del Corazón gasta su energía compartiendo sus sentimientos en lugar de luchar contra ellos u ocultarlos. Es la capacidad de decir claramente: “no acepto el modelo que me fue impuesto, quiero establecer un relacionamiento nuevo e íntimo, de apertura y confianza, y buscaré las personas que sienten y piensan como yo”. Este es mi guerrero, esta es mi identidad masculina. Nosotros los hombres estamos destruyendo la capa de ozono, que es el sistema inmunológico de la Tierra. Lo que estamos haciendo con el cuerpo de la Tierra es lo mismo que el cáncer y el Sida hacen con nuestros cuerpos. Tenemos que empezar a conectar nuestros corazones con el de los otros hombres, para podernos ver a partir del corazón y cuidar de nosotros y del mundo a nuestro alrededor. En todos los rituales indígenas, algunos muy severos, el joven guerrero tiene que pasar por distintas experiencias interiores, hasta llegar al punto que confronta el propio miedo a morir – el miedo de la muerte física. El vivencia su muerte y a partir de eso el ego se defiende, intenta controlar la situación. Un grupo de mayores y hombres experientes lo ayudan a pasar por ese proceso de muerte, por esa proyección del yo que se apega a la idea “soy un hombre, soy más poderoso que cualquier cosa a mi alrededor”. El individuo entonces ve cómo es insignificante su identidad desde el punto de vista del macrocosmos. Es importante es que esa muerte sea cercada por el amor de los otros, para salir de esa experiencia sin sentirse débil. A partir de ahí, uno empieza a sentirse más receptivo, más humilde, más abierto. En los rituales grupales, después de un determinado momento, percibimos que entramos en estados alterados de conciencia, podemos vivenciar uno al otro con más profundidad y percibir mejor el colectivo. Es importante que los hombres perciban el poder que crean en grupo. Un poder que en general es utilizado para destruir, a través de conflictos, guerras y hasta de la religión. Sentir y ver que ese poder es un estado, un local de AMOR, de intimidad, eso hace parte del nuevo hombre.
Craig Gibsone – 16/04/2006
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décimas de varón
A mis compañeros de búsqueda
Estos versos que hoy cantamos
no nacen de la arrogancia
sino de la circunstancia
en la que nos encontramos.
Adonde quiera que vamos
enfrentamos situaciones
donde pesan tradiciones
y arraigados pareceres
donde sufren las mujeres
y se pierden los varones.
Nosotros somos varones
por la forma como actuamos
más que por lo que llevamos
debajo los pantalones
Nos gusta tener cojones
para actuar con dignidad
y defender la equidad
entre el hombre y la mujer
que es la forma de obtener
para todos libertad.
No queremos que nos manden
y no queremos mandar,
mujer para esclavizar
o sustituir la madre
Decimos a donde cuadre
que a la mujer que amamos
no mantenemos ni atamos
y vamos sin yugo al cuello
por lo feo y por lo bello
en tanto juntos queramos
Si llegamos a ser padres
de eso nos hacemos cargo.
Aunque puedan ser amargos
o felices sus momentos
siempre estaremos atentos
al reclamo de la prole.
Comprendiendo sus bemoles
y escuchando sus lamentos
o compartiendo contentos
sus experiencias mejores.
Pocas veces esta vida
nos da la oportunidad
de llegar a demostrar
toda nuestra valentía.
Sin embargo cada día
sin tener que hacer alarde
esta vida mi compadre
a los varones nos da
la oportunidad de mostrar
por qué no somos cobardes
Si tenemos que enfrentar
una verdad que nos duele
o un llanto que nos desvele
ante una adversidad.
Admitir la realidad
tanto como nuestros sueños
poniendo el mejor empeño
no es muestra de valentía
mas sí que la cobardía
no es ley de nuestro evangelio
Por eso no competimos
por demostrar nuestra hombría,
porque el afecto es la guía
de la vida que vivimos.
Para ser hombre elegimos
olvidar la competencia,
forjar en nuestra conciencia
solidarios pensamientos
y abrir nuestros sentimientos
al fluir de la existencia.
Tití
29/02/08
Estos versos que hoy cantamos
no nacen de la arrogancia
sino de la circunstancia
en la que nos encontramos.
Adonde quiera que vamos
enfrentamos situaciones
donde pesan tradiciones
y arraigados pareceres
donde sufren las mujeres
y se pierden los varones.
Nosotros somos varones
por la forma como actuamos
más que por lo que llevamos
debajo los pantalones
Nos gusta tener cojones
para actuar con dignidad
y defender la equidad
entre el hombre y la mujer
que es la forma de obtener
para todos libertad.
No queremos que nos manden
y no queremos mandar,
mujer para esclavizar
o sustituir la madre
Decimos a donde cuadre
que a la mujer que amamos
no mantenemos ni atamos
y vamos sin yugo al cuello
por lo feo y por lo bello
en tanto juntos queramos
Si llegamos a ser padres
de eso nos hacemos cargo.
Aunque puedan ser amargos
o felices sus momentos
siempre estaremos atentos
al reclamo de la prole.
Comprendiendo sus bemoles
y escuchando sus lamentos
o compartiendo contentos
sus experiencias mejores.
Pocas veces esta vida
nos da la oportunidad
de llegar a demostrar
toda nuestra valentía.
Sin embargo cada día
sin tener que hacer alarde
esta vida mi compadre
a los varones nos da
la oportunidad de mostrar
por qué no somos cobardes
Si tenemos que enfrentar
una verdad que nos duele
o un llanto que nos desvele
ante una adversidad.
Admitir la realidad
tanto como nuestros sueños
poniendo el mejor empeño
no es muestra de valentía
mas sí que la cobardía
no es ley de nuestro evangelio
Por eso no competimos
por demostrar nuestra hombría,
porque el afecto es la guía
de la vida que vivimos.
Para ser hombre elegimos
olvidar la competencia,
forjar en nuestra conciencia
solidarios pensamientos
y abrir nuestros sentimientos
al fluir de la existencia.
Tití
29/02/08
décimas machas
(Dedicada a mis amigos varones)
Nosotros somos los machos
que aguantamos la parada.
Nunca nos asusta nada
y somos muy vivarachos.
Salimos con los muchachos
para levantar mujeres,
a disfrutar sus placeres
aunque sean un poco guasas;
mientras las nuestras en casa
se ocupan de los quehaceres
Somos los que laburamos,
los que paramos la olla,
mientras la mina se enrolla
y pregunta: “si la amamos…”
Estamos hasta las manos
con nuestras preocupaciones.
No hay tiempo para emociones
y soltamo’el lagrimón,
solamente al salir campeón
el cuadro de los amores
Nos juntamos los muchachos
por la noche a conversar
en la mesa de algún bar
hasta caernos borrachos.
No nos hacemos los guachos.
Mostramos sabiduría
hablando de economía
de política, y deporte
y si es de nuestra consorte,
cuántos le echamos por día.
Amamos nuestras esposas
casi como a nuestra madre;
y aunque alguna vez nos ladren
o se nos pongan latosas
les llevamos unas rosas
o pa’ vestirse, algún trapo.
Mas no tragamos el sapo
si se hacen las avivadas:
cuando se ponen malvadas
las cagamos a sopapos.
Así vivimos nosotros
y aguantamos toda carga.
Porque la tenemos larga
nos sentimos como potros
No nos importan los otros
ni las minas feministas
No se hagan los artistas
Insultando a los muchachos
Como ven, somos muy machos
Pero no somos machistas.
Tití
31/12/07
Nosotros somos los machos
que aguantamos la parada.
Nunca nos asusta nada
y somos muy vivarachos.
Salimos con los muchachos
para levantar mujeres,
a disfrutar sus placeres
aunque sean un poco guasas;
mientras las nuestras en casa
se ocupan de los quehaceres
Somos los que laburamos,
los que paramos la olla,
mientras la mina se enrolla
y pregunta: “si la amamos…”
Estamos hasta las manos
con nuestras preocupaciones.
No hay tiempo para emociones
y soltamo’el lagrimón,
solamente al salir campeón
el cuadro de los amores
Nos juntamos los muchachos
por la noche a conversar
en la mesa de algún bar
hasta caernos borrachos.
No nos hacemos los guachos.
Mostramos sabiduría
hablando de economía
de política, y deporte
y si es de nuestra consorte,
cuántos le echamos por día.
Amamos nuestras esposas
casi como a nuestra madre;
y aunque alguna vez nos ladren
o se nos pongan latosas
les llevamos unas rosas
o pa’ vestirse, algún trapo.
Mas no tragamos el sapo
si se hacen las avivadas:
cuando se ponen malvadas
las cagamos a sopapos.
Así vivimos nosotros
y aguantamos toda carga.
Porque la tenemos larga
nos sentimos como potros
No nos importan los otros
ni las minas feministas
No se hagan los artistas
Insultando a los muchachos
Como ven, somos muy machos
Pero no somos machistas.
Tití
31/12/07
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